¿Esclavos de las redes sociales?

A lo largo de los años, hemos visto como se han realizado innumerables descubrimientos científicos que han traído consigo cambios muy significativos para la humanidad, ya que han permitido el desarrollo de avances científicos y tecnológicos que han transformado y de alguna manera, mejorado nuestra forma de vida.

Como por ejemplo la invención de dispositivos cerebrales inalámbricos que permiten a las personas con problemas de movilidad muscular poder controlar su silla de ruedas o controlar un ordenador con el pensamiento, también el desarrollo de la electrónica que ha permitido la invención y creación de electrodomésticos como los refrigeradores, las cocinas eléctricas, las máquinas para lavar la ropa, entre otras cosas, la invención de cohetes que inició la guerra espacial, el desarrollo de medios de comunicación como la radio, televisión, computadoras, internet, y teléfonos inteligentes que a través del uso del internet inalámbrico nos permiten conectarnos los unos con los otros y con lo que pasa alrededor del mundo en tiempo real.

¿Esto último ha sido lo más destacado no? El internet; lo que nos ha permitido navegar por el mundo entero sin levantarse del sofá de la casa, la creación de redes sociales y aplicaciones como Twitter, Instagram, Facebook y WhatsApp las cuales nos han acercado a las personas que no están con nosotros por medio de chats, video llamadas, comentarios, fotos, y más fotos, podemos seguir la vida de nuestros artistas favoritos, ver que están haciendo, como viven y en que están trabajando actualmente, hasta podemos conseguir pareja en páginas de internet sin la necesidad de salir de casa! Hemos creado un mundo en nuestro teléfono del cual no podemos quitar la vista.

No me malinterpreten, yo amo el internet, uso las redes sociales de moda constantemente y me mantengo informada de lo que acontece en el mundo desde mi teléfono o computadora; Pero, ¿hasta qué punto es esto saludable? Estamos más pendiente de tomarle la foto perfecta a una comida para subirla al Facebook o Instagram que en realidad disfrutar de lo que estamos comiendo.
Este tema me vino a la mente cuando veía un concierto en la televisión que ocurría en otro país, y me molestó ver que la mayoría del público estaba con sus teléfonos en la mano grabando todo y viendo el concierto a través de sus móviles, ¿Por qué no disfrutan del momento de tener a su artista favorito enfrente? Si estás ahí, disfrútalo, ¡vívelo!

No todos, pero mucha gente ha dejado atrás lo bonito de pasar un rato conversando con la familia, hablar con tu papá sobre su trabajo, preguntarle a tu mamá como estuvo su día, preguntarle a tu hermano/a cómo le va en la escuela, en el trabajo o en el amor. En vez de eso es más común estar en la sala con tu familia y apenas decir una que otra palabra sin soltar la vista del celular, nos quedamos totalmente sumergidos en las redes, viendo fotos de comida, de ropa, videos de gatos, memes, chismes y demás cosas. Hemos dejado de interactuar con las personas que nos rodean y a veces hasta hablas más con una amiga por WhatsApp que cuando están juntas por estar viendo el teléfono a cada rato para ver quién te comentó o dio like a la foto que subiste…
Muchas personas han cambiado el salir a un buen restaurant, disfrutar del ambiente y ver caras nuevas por pedir comida a domicilio por Internet, de salir a un bar, club o café a conocer personas y hacer amistades reales por estar conectados en las redes agregando gente desconocida para agrandar el número de seguidores o amigos de mentira para parecer más cool y por supuesto buscando pareja en línea habiendo tanta gente afuera de su casa, en su calle, en su vecindario, etc. O de disfrutar de una película en la gran pantalla de un cine por quedarse en casa viendo una película mal doblada en Youtube.

No digo que este mal, yo lo he hecho, todos lo hemos hecho pero cuando dejamos de vivir en el mundo real es cuando se vuelve un problema, poco a poco nos volvemos máquinas o esclavos del Internet, la tecnología va avanzando pero nosotros vamos involucionando, vamos dejando las relaciones interpersonales por vivir la vida a través de un teléfono móvil.

¿Cuándo fue la última vez que saliste a comer con tus amigos sin subir la foto de la comida a Instagram? Cuando fue la última vez que disfrutaste de un momento especial entre familia, amigos o pareja y que nadie se enteró en Facebook? ¿Cuándo fue la última vez que saliste a cenar con tu familia y apagaste tu celular para disfrutar del momento con ellos?

Hace mucho tiempo en un viaje visite un lugar con un paisaje natural completamente hermoso, apenas llegue cometí el error de no verlo, estaba tomando un montón de fotos, tomaba selfies y grababa todo, y creí haber disfrutado del paisaje, pero hoy en día, no lo recuerdo, me di cuenta que lo mire pero no lo vi realmente, lo recuerdo más por las fotos que tomé que por el hecho de haber estado allí. Por querer tomar fotos perfectas para el Instagram, me lo perdí.
Podemos disfrutar de las redes sociales, reírnos con los memes, compartir nuestras mejores fotos y chatear con amigos cada vez que nos plazca pero sin volvernos esclavos de ellas, la vida real es preciosa, tiene mejor resolución y vale la pena verla y disfrutarla al máximo.

No es suficiente con mirar, hay que aprender a apagar el celular por un momento y VER realmente el paisaje.

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